lunes, 29 de agosto de 2011

La Clave Felina


Los Tigres de Quintana Roo, son los nuevos campeones de la Liga Mexicana de Béisbol en su temporada 2011, ya que en la serie final barrieron a sus archirrivales los Diablos Rojos del México, en una serie que tuvo apariciones de Tláloc y se tuvieron que suspender tres juegos.

En la temporada que finalizó en la LMB solo jugaron 14 equipos, ya que las novenas de Chihuahua y Laredo, pidieron permiso para no participar este año por problemas económicos. Cada equipo tuvo 106 encuentros de temporada regular. Los felinos terminaron en la cima de la zona sur con 62 victorias por 43 derrotas, y con .590 de porcentaje de ganados y perdidos.

Analicemos la temporada de los Tigres: La directiva nombró a Matías Carrillo, un símbolo en la novena felina, manager en la temporada 2009. “El Coyote” tiene 3 años de continuidad en la institución, le dieron el voto de confianza y él entregó resultados.

Los felinos fueron el penúltimo equipo en porcentaje de bateo colectivo, terminando con .277. Batearon 956 hits, de los cuales 156 fueron dobletes, 13 triples y 123 vuelacercas. Asimismo, anotaron 542 carreras y se robaron 78 bases. Entonces, ¿Cómo un equipo que bateó tan poco pudo coronarse como campeón de la LMB? La respuesta es muy sencilla, el pitcheo.

Tigres fue el segundo mejor equipo por lo que se refiere a pitcheo colectivo, teniendo un 4.97 de porcentaje de carreras limpias. Su cuerpo de lanzadores tiró 914.2 innings, ponchando a 609 enemigos, otorgando 317 bases por bolas, y permitiendo 1019 imparables y 490 carreras.

Entonces en el béisbol la base de todo equipo ganador es el pitcheo. Esto quiere decir que no importa que hagas 20 carreras, si el equipo contrario te hace 21, irremediablemente perderás el juego.

Y es que los Tigres pusieron toda su confianza en abridores como: el derecho, Pablo Ortega, hombre de gran control que tiene una recta por arriba de las 90 millas y un slider que rompe a corta distancia del plato. En la temporada regular lanzó 109.1 innings. Además, Ortega lanzó un juego sin hit ni carrea, el día 24 de julio ante el Águila. Jorge Campillo, pitcher derecho que ya ha lanzado en la gran carpa, tuvo 5.58 de carreras limpias, y lanzó 80.2 innings en 20 juegos. Campillo tiene una recta de entre 89 y 92 millas, pero su mejor arma es el tremendo cambio de velocidad. Por otro lado, Francisco Córdova tuvo 110 innings pitchados en 22 aperturas, logrando un 4.78 de carreras limpias. Ahora analicemos, el promedio de edad del cuerpo de pitcheo felino es de 28 años; es decir, están en la plenitud de la fortaleza de sus brazos, y pueden aguantar una temporada de 106 juegos, por eso es que vemos que los abridores tienen muchos innings pitchados y no se desfondan después de la primera vuelta.

Por lo que al bateo se refiere, Cancún es una plaza en la que no vuela mucho la bola, y no hay muchos batazos largos. A pesar de ello,  el “Coyote” supo balancear muy bien su line up, teniendo dentro de sus principales armas a Douglas Clark, Willie Romero, Carlos Sievers y Pedro Castellano.

Y recuerden, ya lo dijo Yogui Berra: “¡¿Pensar?! ¡¿Cómo diablos se puede pensar y batear al mismo tiempo?!” hasta la próxima.

Correo: ivanbarradas@yahoo.com.mx
Twitter: @ivanbarradas

lunes, 22 de agosto de 2011

La Guerra Civil


En el año de 1925, Alejandro Aguilar Reyes y Ernesto Carmona, se dieron a la tarea de crear una liga nacional de béisbol. La Liga Mexicana de Béisbol tuvo en su primera temporada a seis equipos: el 74 Regimiento, el México, Agraria, Nacional, Guanajuato y el Águila de Veracruz. La primera novena campeona de la LMB, fue el 74 Regimiento, comandado por el General Andrés Zarzosa. Por cierto que en el segundo año de la liga, el campeón fue el equipo de Ocampo de Xalapa.

A lo largo de la historia de esta Liga, dos novenas se han destacado por su rivalidad deportiva, Tigres y Diablos. Dos equipos de tradición que han encarnizado juegos muy intensos, por lo que a sus partidos se les ha llamado la “Guerra Civil”; y en este 2011 se topan una vez más en la final de la LMB.

Los Tigres, nacieron en 1955, fundados por el ingeniero Alejo Peralta, jugando en el desaparecido Parque del Seguro Social; y, es en ese año donde se coronan por primera vez, después de estar en último lugar. De 1955 al 2001 ganan 8 títulos, posicionándose en el segundo lugar de trofeos obtenidos. Tras 46 años de jugar en México, se mudan a la ciudad de Puebla y cambian su nombre a Tigres de la Angelópolis. Logran su noveno título y en el 2005, empacan sus cosas para llegar a Cancún y convertirse en los Tigres de Quintana Roo. Por los felinos han pasado jugadores de gran renombre como su actual manager, Matías el “Coyote” Carrillo, Luis Mauricio Suárez, Antonio el “Cañón” Ozuna, Ismael “Rocket” Valdés, Roberto Méndez, Roberto “Beto” Ávila, entre otros.

En contra parte, el México, fue fundado por  don Salvador Lutteroth, jugando en el Parque Delta hasta 1955. Durante 1942, al ir perdiendo contra  el 74 Regimiento por pizarra de 13–7, logran remontar en la novena entrada, dejando tendido en el terreno a su rival, a lo que su manager Basilio “el Brujo” Rosell dijo: “Estos rojos juegan como Diablos”. En 1956, el Parque Delta se convierte en el Parque del Seguro Social, donde compartían casa con su enemigo, los Tigres; y para el 2001 ambas novenas cambian de domicilio al Foro Sol. En la década de los ochentas, la novena capitalina es adquirida por don Chara y don Roberto Mansúr.

Los escarlatas son la novena con más campeonatos, quince hasta el momento, y dentro de su roster han pasado grandes para el béisbol nacional como: el almirante Nelson Barrera, el veracruzano Daniel la “Cholina” Fernández, Salomé Barojas, Francisco “Paquín” Estrada, Roberto “Metralleta” Ramírez, por mencionar algunos.

Esta serie por el campeonato de circuito veraniego, le hace un bien al béisbol nacional. Las novenas de mayor tradición se enfrentan, un verdadero clásico. En la temporada regular se enfrentaron en 8 ocasiones, saliendo airosos en 5 de ellas los Diablos, pero en los playoffs eso importa muy poco.

Por otro lado, un héroe más en este deporte, es Bruno Ruiz, que gracias a su imparable, México sigue invicto en el Mundial de Pequeñas Ligas, ya que el representativo nacional dejó en el terreno a su similar de Japón al vencerlo por pizarra de 3 a 2.

Y recuerden, ya lo dijo Yogui Berra: “¡¿Pensar?! ¡¿Cómo diablos se puede pensar y batear al mismo tiempo?!” hasta la próxima.

Correo: ivanbarradas@yahoo.com.mx
Twitter: @ivanbarradas

lunes, 15 de agosto de 2011

Un domingo


El sábado por la tarde recibí la llamada de un amigo invitándome a asistir al tercer juego de la serie de playoffs entre los Tigres de Quintana Roo y los Rojos del Águila de Veracruz, a lo que obviamente le contesté: “Déjame pedir permiso”. El permiso se tramitó sin trabas burocráticas, teniendo yo que levantarme el domingo temprano para comprar la despensa en el super, tender camas y dejar lavados los trastes.

Pasaron por mi a las 16:30, y desde que me subí en la camioneta,  comenzó la emocionante sensación que tienes cuando vas a un juego de pelota. Empezó la conversación y obviamente hablamos de béisbol. El primer tema fue sobre el roster del Águila y del gran bateo que posee. Analizamos a los abridores de la tarde, y llegamos a la conclusión de que Tomás Solís es un gran abridor y que la directiva de Minatitlán perdió al dejarlo ir. Asimismo, se tocó el tema de la Liga Invernal Veracruzana, que es todo un enigma, algunos dicen que si, otros dicen que no, otros dicen que ¿quién sabe?. Y a continuación mis dos reflexiones en relación a la LIV.

Los años pasados la directiva de la LIV, ha tenido muchos problemas cuando se ha sobrepasado la cifra de 8 equipos. En el año 2010, hubo 12 equipos, de los cuales, realmente competitivos sólo eran 6 y a mitad de la temporada, dos de ellos salieron por la puerta chica. Por eso, el número mágico para esta liga es de 8.

Los equipos no deberían depender al cien por ciento del gobierno. Si cada directiva tuviera un buen trabajo de promoción y patrocinio, podrían ser cada vez más autónomos.

La plática siguió y llegamos al parque “Beto Ávila”. Al entrar, me dio mucho gusto verlo totalmente lleno, y es aquí donde me rio cuando las televisoras dicen que el béisbol no tiene rating, siendo Veracruz una plaza que reportó 186,818 aficionados que asistieron al parque durante la temporada regular. La primera opción para sentarse fue a la altura del jardín izquierdo, pero después de media entrada encontramos un espacio atrás de home. En el estadio vi muchas familias y es por esto que sigo creyendo que el béisbol es un deporte ciento por ciento familiar. Dentro de las personalidades que vi, fue al volovanero con tres canastas llenas para vender; al famoso “Bigotes” y sus rifas; además del “Tortero” y su clásico grito de: “Tortas tortas, coman bueno; bueno regular”.

El juego fue un partidazo, Tomás Solís salió inspirado, permitiendo sólo cuatro imparables, aunque la victoria fue para Héctor “El Choco” Navarro y el salvamento fue para el dominicano Julien Peguero, las cuatro carreras que anotaron los Rojos fueron producto de cuatro vuelacercas de Víctor Díaz, Marco Bobadilla, José Orozco y Jorge Guzmán. Mientras que por los felinos la anotaron Carlos “La Chispa” Gastelum, Raúl Barrón y Jaime Trejo con cuadrangular solitario en la novena entrada.

Por otra parte los Sultanes de Monterrey forzaron a un sexto juego, al ganar a los Diablos por pizarra de 10 – 4. El pitcher ganador fue Walter Silva, mientras que fue derrotado Roberto “Metralleta” Ramírez. Con esto la serie regresa al Foro Sol este martes y en la lomita estarán: por los pingos, el dominicano Nerio Rodríguez (1-1 1.50), y por los regios el norteamericano Dan Serafini (1-1 13.50).

Y recuerden, ya lo dijo Yogui Berra: “¡¿Pensar?! ¡¿Cómo diablos se puede pensar y batear al mismo tiempo?!” hasta la próxima.

Correo: ivanbarradas@yahoo.com.mx
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